Milagros urbanos: Las Fiestas de la Autorreparación


Hace poco leí que vivir contamina. Toda la razón. Fíjate en cualquier especie, seguro que emite algún tipo de residuo. Aunque claro, fuera de la especie humana, los residuos del resto suelen ser aprovechados por otras.

Sistemas circulares infinitamente más sostenibles, que nuestros lineales. Y si además vives en una ciudad, la fórmula lineal de comprar-usar-tirar parece que todavía está más presente.

Eso sí, great news! Por suerte cada día nacen más iniciativas para remediarlo. Por ejemplo, una de las favoritas de cualquier hacedor de cosas, son las Fiestas de la Autorreparación.



En Barcelona, l'Ajuntament en colaboración con Andròmines, organizan a menudo este tipo de fiestas gratuitas, en centros cívicos y casales de barrio.

Recomendables para todo humano que quiera divertirse aprendiendo a alargar la vida de sus dispositivos tecnológicos. Si tener ni idea ni de electrónica ni de informática, sales de allí siendo capaz de reparar la mayoría de averías que nos llevan a tirar nuestros aparatos.



¡Que lo sepa todo el mundo! Conviértete en un altavoz de esta iniciativa, compartiendo este vídeo en Fb.

O nos ayudamos entre todos o nos comerá la basura. Así de triste y contundente. En especial para las generaciones venideras.

Pero centrémonos en lo positivo, en lo que suma.

El poder de cambio de estas fiestas es tan tremendo -voy por la tercera- que en casa ya hemos salvado varios electrodomésticos de ir a parar al vertedero. ¡Lavavajillas incluido! Creo que esta batallita la contaré orgullosa hasta que me muera...

Si es que lo que en realidad necesitamos es reprogramarnos el maldito chip tirador/comprador compulsivo.

A la última Fiesta de la Autorreparación, fui con nuestra tablet que consume un 1% de batería por minuto.

Un drama.

Y también, con los deberes medio hechos porque me anticipé buscando varios tutoriales sobre cómo cambiarle la batería a nuestro modelo en concreto.



Lo veía todo súper claro (soltar pestañas de cables y poco más), menos la parte de quitarle la cubierta trasera ya que en teoría es un modelo estanco. Así que nada, me fui directa a la fiesta para que me enseñaran a hacerlo sin cargármela.

Tener a un experto al lado que te oriente hace que te atrevas, que rompas el hielo con esto de la autorreparación tecnológica.



Haber visto cosas similares, siempre ayuda.

Si ya lo dice mi madre ¡la cultura nos hace libres! Y en cuestión de tecnología, muchos estamos a años luz de entender cómo funciona. Somos usuarios (por no decir adictos) avanzados, pero nuestra cultura sobre el funcionamiento de esa tecnología es más bien nula.

Vivimos en la sociedad que vivimos y aunque siempre andemos justos de tiempo, eso no quita que también seamos conscientes y queramos remediar lo que implica esta forma de vida tan fast.


Así que tenlo muy claro la próxima vez que monten una Fiesta de la autorreparación. Al ir, estarás combatiendo la obsolescencia planificada, aprendiendo a esquivar las trampas de la industria.

Saldrás con las manos llenas de coraje para abrir el dispositivo que se te plante por delante. Puede que no siempre te salgas con la tuya, pero seguro que tendrás más criterio la próxima vez que vayas a comprar o a tirar algo.

Porque sí, tener criterio ayuda a que no te la cuelen.

Marta
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